De alumna a empresaria




Cada vez más veo que se habla de este tema en la comunidad del pole, así que decidí exponer mi punto de vista también.

Muchos, cuando empezábamos recién a practicar pole dance, soñábamos con ser profes de pole, y un día incluso tener nuestra propia academia. Y si, cuando algo nos apasiona, qué mejor que trabajar con ello?

En la vida real, somos pocos los que realmente damos ese paso. Por diferentes motivos, algunos de los que soñaban con hacer del pole su trabajo, terminan dejando de lado este deporte por quedarse sin tiempo, o con otras prioridades, o simplemente se dan cuenta, que le resulta más “fácil” o rentable, trabajar en su profesión que estudiaron o ejecutan desde años.

Los que acabamos abriendo nuestra academia, lo hicimos con mucho esfuerzo y dedicación. Así como cualquier empresario de cualquier área. Pero, nos damos cuenta, que muchas veces, no nos consideran “empresarios” o siquiera que estemos trabajando de verdad.

Así es que nos llegan criticas por todos lados. Que si cobramos lo justo, somos “careros” o nos creemos gran cosa, que si cobramos barato, porque seguramente no ofrecemos un buen servicio, y otros incluso creen que deberíamos dar las clases gratis porque ” hacemos baile del caño nomás y eso cualquiera lo sabe hacer”.




Nadie piensa que detrás de una academia, antes que nada, hay muchísima inversión monetaria para poder equipar un salón. Tenemos gastos de alquiler, electricidad, agua, equipamientos, personal de limpieza, profesores a quienes pagar… entre muchas cosas más. Además, los que queremos hacer bien nuestro trabajo, invertimos miles de dólares en nuestra capacitación, que nunca termina, porque siempre hay cosas nuevas que aprender.

Al estrenarnos en este mundo, nos topamos con mucha gente genial, pero también gente mala, competencia no ética. Cuando aún no somos nadie, nos ignoran. Cuando empezamos a crecer, aparecen muchos “nuevos amigos” intentando colarse de nuestro éxito, y otros que intentan dañar nuestra imagen para ellos destacar.

Los que manejamos una academia de pole dance, no trabajamos solo las horas que estamos dando clases y atendiendo a personas en el local. También, manejamos las redes sociales de nuestra empresa, las consultas telefónicas y por Whatsapp, a veces en medio de la madrugada. La contabilidad, limpieza antes de empezar las clases, e infinitas cosas más. A veces trabajamos los fines de semana y feriados, y no podemos simplemente salir de vacaciones.

Creo que cualquier empresario trabaja más que cualquier otra persona. Tiene una empresa a su cargo y, por ende, personas también. Personas a quienes les damos trabajo, alumnos a quienes queremos darles las mejores clases y comodidades.

Es frustrante cuando viene una persona que ni te conoce, juzgandote y recomendando que te busques un “trabajo de verdad”. Otros que piensan que tenes una “vida fácil” y que por manejar tu academia ya sos rico y podes darles todo gratis. Que sos tacaño y ganancioso cuando no queres regalar tu trabajo.

Pero todo esto, es lo que me motiva a seguir trabajando, a seguir creciendo, a seguir siendo cada día mejor. Porque amo el pole y seguiré haciendo lo posible para que más personas lo conozcan y aprendan a amarlo.




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Por Vanessa Veron Cattebeke  

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