Pole Dancer sin Nacionalidad




El post de hoy, no necesariamente tiene que ver con el pole dance, sino que también se refleja en otros aspectos de la vida.

Una de las primeras preguntas que cualquier persona me hace cuando me acaba de conocer, es : “De dónde sos?”

Indudablemente, al hablar en español, tengo un acento que revela que no soy Paraguaya. O será que si?

Mi respuesta suele ser: “Mitad paraguaya, mitad italiana”. Y me miran con expresión incredula, ya que mi acento tampoco es italiano.

Pero sí, nací en una ciudad llamada Bolzano que queda en el norte extremo de Italia. Mi madre es Italiana, mi padre es Paraguayo, y estoy viviendo en Paraguay desde marzo del 2010.

Pero, de dónde es mi acento? Mi idioma materno es un dialecto alemán, que hablamos gracias a que nuestra región, antes de la primera Guerra Mundial, fue parte de Austria.

Así que, ni yo se bien de donde soy. Mis documentos dicen “Nacionalidad Italiana”, pero lo más italiano que tengo es que me gusta la pizza. En nuestras casas, no llega papá Noel, llega el niño Jesus. No comemos pasta con frecuencia, comemos “Knödl” y no merendamos “panino” sino “Speckbrettl”. Si, es complicado! 😀

Esta mezcla de nacionalidades, me hace pensar que en realidad no soy realmente de ningún país. Solo que las personas en todos los lugares, siempre me ven como “la extranjera”. Ya sea eso de la manera positiva o negativa.

Hay personas que se interesan y son curiosas por conocer más de mi cultura.

Pero cuando se trata de ambiente laboral o competitivo, siempre soy discriminada. Dicen “Le quita lugares de trabajo a nuestros compatriotas ” o “que se vaya a su país” . Lo simpático es , que estas mismas personas, al mismo tiempo, le aplauden a sus compatriotas que buscan el éxito en otros lugares del mundo.




Yo me pregunto:” Porqué?”

Porqué tenemos que discriminarle a alguien por su apariencia o acento, o por cualquier motivo? Seria tanto mejor, vernos a todos como “habitantes del mundo” y que todos puedan vivir donde quieran, sin que nadie lo vea como amenaza solo porque no nació en ese lugar. Muchas personas tienen deseos de conocer el mundo, ya sea viajando, como intercambio escolar y cultural, o para vivir y trabajar. Cual es el problema?

 

Yo estoy agradecida de haber vivido en diferentes países. Esto me permite ver las cosas desde otros puntos de vista, ver la vida de diferentes formas y tener siempre la mente abierta en cuanto a la diversidad de las personas. Al final, eso es lo que nos hace únicos. Además, gracias a esta “mezcla” fue que crecí trilingüe y hoy manejo seis idiomas, teniendo ganas de aprender más. Eso no es algo malo, creo.

Amo a todos mis países de origen y también los que conocí viajando. Y le deseo a todos que tengan la oportunidad de conocer diferentes lugares, porque hay tanto por descubrir y aprender!
Así que, seamos felices donde sea, no le deseemos el mal a los demás solo porque no nos caen bien o porque son “diferentes”.

Abrazos,

Vane 🙂




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Por Vanessa Veron Cattebeke  

 

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